Por: Juan Lazarte
Imagina dos jóvenes con el mismo título profesional, la misma experiencia y las mismas ganas de crecer. La única diferencia es que uno de ellos habla inglés y el otro no. En la práctica, esa diferencia puede significar un salario distinto, un puesto que nunca se les ofrece, o una empresa extranjera que simplemente los descarta en la primera entrevista.
Ese no es un escenario hipotético: es lo que muestran, con distintos matices, los datos disponibles sobre inglés y empleabilidad en América Latina. El inglés dejó de ser hace tiempo «un curso más» del colegio. Hoy es, en buena medida, una llave —o una puerta cerrada— para el futuro laboral de millones de jóvenes en la región.
Lo que gana (o pierde) un joven por hablar inglés

Los retornos económicos de dominar el inglés son consistentes en distintos países. En México, quienes hablan inglés ganan en promedio 28% más que quienes no lo hablan. En Quebec, los empleados bilingües que se comunican con frecuencia en inglés en el trabajo tienen salarios hasta 20.9% más altos que quienes hablan un solo idioma, y quienes se comunican exclusivamente en inglés llegan a ganar 18.2% más. En Estados Unidos, los inmigrantes que no nacieron hablando inglés pero lo dominan con fluidez ganan alrededor de 14% más que quienes no lo dominan.
No es un fenómeno aislado a un país o una industria: estudios comparativos internacionales confirman que la falta de una segunda lengua es, de manera consistente, un factor que limita las oportunidades de mejorar el salario.
Lo que piden las empresas y lo que hay disponible
El mundo corporativo ya tomó una decisión clara sobre el idioma que necesita. En un estudio realizado en trece países —incluyendo Brasil, Chile y México—, el 87% de los gerentes de recursos humanos de compañías multinacionales afirmó que el dominio del inglés es importante para sus empleados, y señaló que esa necesidad seguirá creciendo.
Otro estudio global, con ejecutivos de compañías con sede en Brasil y México entre otros países, es todavía más contundente: el 68% de los ejecutivos indicó que su fuerza laboral necesita saber inglés para poder expandirse a nuevos mercados en los próximos cinco años. Para comparar, solo el 8% mencionó al mandarín y apenas el 6% al español. El problema es que, según esos mismos ejecutivos, no siempre es fácil encontrar empleados con el nivel de inglés que necesitan.
Los datos nacionales confirman esta brecha entre lo que el mercado pide y lo que los jóvenes pueden ofrecer:
- En El Salvador, gerentes de recursos humanos de 300 empresas identificaron el manejo de una lengua extranjera como la segunda habilidad más difícil de encontrar en el personal, solo después del manejo de tecnología.
- En Costa Rica, el 30% de las empresas señaló el dominio de una lengua extranjera como su problema principal para conseguir personal calificado.
- En México, el 80% de las ofertas de empleo piden inglés como requisito, pero solo el 20% de los profesionistas domina el idioma.
- En Colombia, el crecimiento de la inversión extranjera —alrededor de 200 compañías internacionales instaladas en el país en cinco años, en sectores como turismo y servicios financieros— exige cada vez más personal que pueda comunicarse en inglés.
Cada uno de estos datos representa lo mismo desde un ángulo distinto: hay demanda real de inglés en el mercado laboral latinoamericano, y esa demanda no está siendo cubierta.
Un dominio del idioma que sigue siendo bajo en toda la región

¿Por qué existe esta brecha? Porque el nivel de inglés en América Latina, medido a través de distintas evaluaciones internacionales, sigue siendo bajo. Ningún país de la región alcanza la banda de dominio «muy alto». Argentina es el único país latinoamericano ubicado en la banda «alta», muy cerca de la parte inferior de esa categoría. El resto de los países se ubica en niveles bajo o muy bajo, lo que sugiere una capacidad limitada para usar el inglés de manera eficaz en el trabajo.
La tendencia reciente tampoco es alentadora: nueve de los catorce países latinoamericanos evaluados mostraron un descenso en sus puntajes, y en tres de ellos —Ecuador, Guatemala y Perú— la caída fue de más de dos puntos. Colombia y Uruguay son de las pocas excepciones con mejoras. Otra evaluación centrada específicamente en el inglés de negocios ubica a los 14 países latinoamericanos incluidos en las dos categorías más bajas posibles, lo que confirma que, incluso cuando los trabajadores pueden comunicarse con frases sencillas, no logran participar de manera activa en el lugar de trabajo usando el idioma.
La brecha también es territorial
El caso de Perú ilustra bien un problema que suele quedar oculto detrás de los promedios nacionales: la brecha de inglés no es solo social, también es geográfica. Perú se ubica en nivel «medio» en el índice EF EPI, con 519 puntos, pero ese promedio esconde diferencias importantes: Lima registra 555 puntos, mientras que Puno llega apenas a 417 y Cajamarca a 383. Un joven que crece fuera de la capital no solo enfrenta menos oportunidades económicas en su región: también parte con una desventaja adicional en el idioma que el mercado laboral le está exigiendo cada vez más.
Las causas: profesores y cobertura desigual
Detrás de estos resultados hay dos problemas estructurales que se repiten en toda la región.
El primero es la calidad docente. En Perú, solo el 27% de los profesores de inglés de secundaria cuentan con licencia para impartir la materia. Sin profesores bien preparados, es difícil que el aula ofrezca la exposición al idioma que los jóvenes necesitan para llegar al mercado laboral con un nivel competitivo.
El segundo es la cobertura desigual entre países —y dentro de cada país—. Uruguay cubre al 95% de sus estudiantes de cuarto a sexto grado en escuelas urbanas, y Costa Rica llega al 87% en primaria y al 100% en secundaria. En el otro extremo, Panamá ofrece inglés en apenas el 11% de sus 3,621 escuelas públicas, y en México, solo el 18% de las escuelas participa en el programa nacional de inglés, con enormes diferencias regionales: apenas 2% de los estudiantes de Jalisco tienen acceso a esas clases, frente al 45% en Sonora. Estas diferencias explican, en gran parte, por qué un joven puede llegar al mercado laboral con un dominio del inglés muy distinto según el país —o incluso la región— donde estudió.
De problema educativo a problema de competitividad
Todo esto tiene una consecuencia que va más allá del aula: la brecha de inglés se convierte en una brecha de oportunidades económicas. El inglés está cada vez más relacionado con empleabilidad, salarios, turismo, servicios globales, tecnología, comercio internacional y acceso a educación superior. Mejorar el inglés de los niños y adolescentes de la región no debería verse únicamente como una política educativa, sino como una política de competitividad y empleabilidad futura para América Latina.
LangCom: cerrar la brecha antes de que se convierta en una puerta cerrada

Si la brecha de inglés se traduce en menos oportunidades laborales, la solución tiene que llegar antes de que un joven llegue al mercado laboral —y tiene que llegar también a las regiones fuera de las capitales, donde la brecha es más profunda.
Esa es la propuesta de LangCom, una startup peruana que ofrece una plataforma de aprendizaje de inglés a través de tecnologías de información y comunicación, dirigida a estudiantes desde los 6 años. Bajo un modelo de Blended Learning, combina clases en vivo con una aplicación disponible las 24 horas, siguiendo los niveles del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER/CEFR).
El dato más relevante frente al problema de empleabilidad es la rapidez: mientras que alcanzar el nivel B2 (First Certificate) —el nivel que el mercado laboral internacional suele exigir— toma entre seis y ocho años con métodos tradicionales, con LangCom ese mismo nivel se alcanza en cuatro años. Los estudiantes pueden certificarse por nivel con LangCom o acceder a la certificación Cambridge, ya que la plataforma cuenta con licencia para otorgarla. Al ser una plataforma portable —accesible desde tablet, notebook o celular, con seguimiento del progreso—, LangCom puede llegar también a estudiantes fuera de Lima y de las grandes ciudades, ayudando a democratizar el acceso a una enseñanza de inglés de calidad donde más se necesita.
En definitiva, cerrar la brecha de inglés en América Latina no es solo mejorar un indicador educativo: es abrir puertas laborales que hoy se están cerrando para miles de jóvenes por no dominar un idioma. Y esa es una tarea en la que la tecnología, bien utilizada, puede marcar una diferencia real.
Transforma la enseñanza del inglés en tu colegio
Superar la brecha de empleabilidad asociada al inglés es posible si le brindamos a los estudiantes y profesores las herramientas adecuadas.
Si eres director, coordinador o docente y deseas conocer cómo implementar LangCom en tu colegio para el próximo periodo académico, ponte en contacto con nosotros.
✉️ Escríbenos directamente a: jlazarte@placeduca.org
Coordinemos una demostración personalizada para el equipo docente de tu institución y descubramos juntos cómo preparar a tus alumnos para las oportunidades que el dominio del inglés puede abrirles.

